“Cómo el ser mamá cambió mi vida completamente… para bien”

Manuela Castellanos

Agosto 8, 2013 ese fue el día en que nuestro primer hijo, Noah Timothy, llegó a nuestro hogar. Desde ese día en adelante nunca mas volvimos a ser los mismos.

Recuerdo que dos noches después de haber nacido, Noah no paraba de llorar. Como nació por cesárea, yo me encontraba en recuperación y junto con mi esposo Rich nos mirábamos mientras que Noah gritaba a todo pulmón y nos decíamos: ¿Bueno y ahora qué hacemos? Fue una de las noches más largas de nuestras vidas. 😀

 

 

 

Luego, a los 2 años y medio llego nuestro segundo hijo, Nathan Graham y ¡ahora estamos en espera de nuestra tercera hija! Han sido 4 años y medio de aprender, reír, disfrutar, orar, y sobretodo entender que la familia nació en el corazón de Dios.

Entre más cerca estemos de Dios, más disfrutaremos de la familia. Nunca me imaginé el gozo tan incalculable que traería a mi vida el ser mamá. El amor que siento por cada uno de mis hijos es incondicional. Me siento extremadamente agradecida con Dios por confiarme estas personitas para que crezcan en el temor de Dios. Hoy quisiera resaltar algunas de las cosas que mis hijos me han enseñado:

  1. La vida se trata de vivir para los demás: Cuando quitamos el enfoque de nosotros y nos enfocamos en aquellos que están a nuestro alrededor… Es ahí cuando en verdad entendemos el significado de vivir.  Alguien dijo que el secreto de la felicidad esta en vivir para otros. El problema de nuestra sociedad es que el enfoque esta en el “YO” y vivir para uno mismo es limitarse de todo lo que se puede recibir cuando se vive para otras personas.

  2. A pensar creativamente: Creo que el tener hijos demanda un alto nivel de energía y de paciencia. Desde los momentos que tenemos libres, hasta los momentos de corrección, mis hijos me han enseñado a pensar fuera de lo común. No ser rígida en la disciplina, si firme, pero no rígida. No me gusta que mis hijos estén mucho tiempo en la televisión, pero el no estar frente a la televisión demanda creatividad de mi parte.

  3. Aprovechar el tiempo al máximo: Si tú eres mamá, entiendes que el tiempo libre es oro. Algo que comentábamos con mi esposo es que desde que llegaron nuestros hijos hemos podido ser más productivos que cuando éramos solteros. Mis hijos me han enseñado la importancia de enfocarme. Si tengo 5 horas al día para trabajar, me enfoco esas horas en poder ser productiva. Si tengo 4 horas para estar con mis hijos, me enfoco en estar ahí para suplir sus necesidades. Cuando ellos duermen, el dilema de muchos padres es: ¿Duermo con ellos, o hago todo lo que me falta hacer..?  ¡Creo que los hijos le enseñan a uno el valor del tiempo!

  4. Me han enseñado a disfrutar cada día, cada momento“Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielo.” Jesús nos enseñó la importancia de volvernos como niños. Pero,  ¿qué hay en el corazón de un niño? Creo que dos cosas:  inocencia, y la capacidad de disfrutar cada cosa, incluso las más pequeñas. Ellos me han enseñado a reír en todo tiempo, a ser agradecida por lo que Dios nos da día a día. Su actitud frente a la vida es una de las mayores que he podido guardar en mi corazón.

  5. Una fe genuina: Me impacta cómo la fe en un niño es tan sencilla y pura. Por ejemplo, si Noah ve que alguien esta enfermo o en dolor, saben que lo primero que se debe hacer es ir a la oración. Su confianza en Dios no es fingida es real.

 

Creo que el tener hijos cambió mi vida para siempre, pero la cambio para bien, para que pudiera crecer como persona. Ahora, mi enfoque, mi trabajo, mi esfuerzo y todo lo que hago no es por mi, sino por mi generación.

¿Y a ti, que te han enseñado tus hijos?