La oración que todo padre debe hacer

Manuela Castellanos

“Entonces oró Manoa a Jehová, y dijo:
Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste,
vuelva ahora a venir a nosotros, y nos enseñe
lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer.”
Es La oración que está en Jueces 13:8

 

La responsabilidad de poder formar hijos en el temor de Dios es una de las mayores tareas que Dios haya dado al ser humano. Cuando Manoa (el padre de Sansón) y su esposa se enteraron de que iban a ser padres, y que el hijo que Dios les entregaría en sus manos había sido escogido para ser un gran siervo de Dios, tomaron la mejor decisión, acudieron a Dios mismo y le dijeron: Dios enséñanos a ser padres. Tu mejor que nadie sabes como debemos formar a nuestros hijos, ayúdanos.

Creo que lo más sabio que podemos hacer como padres es acudir al Creador del universo,  aquel que nos formó en el vientre, el que nos entiende perfectamente, en el está la sabiduría divina.  Lo único que necesitamos es un corazón humilde y abierto para escuchar la dirección que el Señor tiene para nosotros.

En la oración que Manoa elevó a Dios, él pidió específicamente por dos cosas para su hijo:

“Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan,
¿cómo debe ser el modo de vivir del muchacho y cuál es su vocación?”
(Jueces 13:12) LBLA

En otras palabras, Señor, cómo formar el carácter de mi hijo? Y cuál es el propósito o la misión que tú tienes para él?

Entonces, como enfocarnos al orar?

Creo que este pasaje nos ayuda como padres a entender que dos de nuestras grandes responsabilidades al levantar hijos en el temor de Dios es enfocarnos en estas dos cosas.

 

  1. En formar el carácter de nuestros hijos.

Este es un proceso que tomará mucho tiempo, pero que se puede hacer desde una temprana edad. El carácter tiene que ver con la forma en que nuestros hijos tratan a sus autoridades, a sus compañeros de clase, pero sobre todo habla de la humildad, la capacidad de recibir instrucción y obedecer a ella.

Un ejemplo claro de esto es un caballo brioso, nadie se le puede acercar, nadie puede montarlo, pero después de que ha sido domado por su amo, este caballo se vuelve muy manso y está bajo riendas. Algo similar sucede con nuestros hijos, es nuestra responsabilidad colocar sus emociones bajo las riendas de la Palabra de Dios. Sus palabras, que podrían ser explosivas, bajo el control del Espíritu Santo.

 

  1. Propósito

Parte de nuestra oración debe ser: “Señor cuáles son los dones y los talentos que ya has colocado en la vida de nuestros hijos”. Después, Dios empezará a guiar, a dar palabras especificas que nos ayudarán a direccionar a nuestros hijos en el camino correcto.

Por ejemplo, a principio de este año, Dios me llevó a recordar las palabras que Él me había dado para cada uno de mis hijos, me di cuenta que la palabra que tenia para Noah mi hijo mayor, había sido específicamente para el momento de su nacimiento, así que empecé a buscar esa palabra rhema que direccionará la vida de Noah. Dios me regaló una promesa en el Salmo 71, y habla de que Noah será un gran salmista, que Dios lo usará grandemente con su boca y será un hombre que llevara el gozo y las buenas nuevas a otras personas.

Esto me ayudó mucho y me dio dirección,
quiero ayudarle a mi hijo a que cultive
los talentos que Dios ya le dió en la música,
para que sea un gran siervo de Dios.

 

Hoy te motivo!

a que recuerdes en la oración, las promesas que Dios ha dado para tus hijos, y si aún no has recibido alguna, entonces pídele a Dios que te hable. Dios nos dió la responsabilidad de formar el carácter de nuestros hijos y de ayudarles a cumplir su propósito.