Enamorándonos de la lectura

Santiago Rodríguez Wilches

El desafío de muchos padres o líderes de niños es el de poder generar en ellos hábitos espirituales sólidos, por ejemplo el de la lectura de la Palabra: ¿Cómo puedo hacer que un niño se interese en leer la Biblia?

Muchas veces esto parece una misión imposible… ¡Pero gracias a Dios no lo es! El amor por la lectura y los hábitos espirituales correctos son cosas que podemos sembrar y enseñarles a los niños.

En el blog de hoy te voy a dar algunos consejos de cómo puedes enamorar a un niño de la lectura de la Palabra.

  1. Empieza con tiempos cortos: Lo más importante de una buena lectura es quedarnos con ganas de más. Empieza con tiempos de 5 minutos y después de algunas semanas aumenta otros cinco minutos hasta que llegues a tu meta de lectura con tu niño.
  2. Sé constante: Todos los hábitos necesitan constancia. Algunos días serán más fluidos o más divertidos que otros. Pero para llegar a la meta debemos perseverar. La lectura debe ser un hábito diario.
  3. Entiende lo que significa leer: La lectura está muy lejos de ser una actividad estática (quieta). Para un niño la lectura es la puerta de la imaginación y la forma de aprender y conocer cosas que aún no han visto. Eso significa que para leer con ellos la creatividad y la dinámica son fundamentales.
  4. Consigue una Biblia adecuada para tu hijo: Dependiendo de la edad tendrá ilustraciones, actividades y un lenguaje adecuado para que tu hijo se involucre. Un niño casi nunca se interesa por lo que no puede entender y hacer por él mismo.

Algunas actividades prácticas:

Lectura actuada: Reúne a los niños en círculo y toma tu pasaje favorito de la Biblia. Pero no lo vas a leer como si fuera un simple texto, lo vas a actuar cómo si fuera la mejor película (con voces, gestos, etc.). Los niños pueden ayudarte (recuerda construir una experiencia junto a ellos).

Lectura y narrativa: Escojan juntos una historia. Escribe en cartulinas las palabras clave de la historia. El objetivo es que todos los niños narren la historia por turnos, usando como base la palabra clave.

Lectura a partir de imágenes: Imprime imágenes grandes con unas frases

cortas debajo. Cubre el texto y deja que los niños narren la historia de acuerdo a lo que están viendo. Después descubre el texto y deja que lo leen y lo comparen con su narración.

Lectura imaginativa: Lee la historia usando frases cortas. Al final de cada frase pregúntales a los niños por el contexto de la historia. ¿Cómo se imaginan el paisaje? ¿Qué ropa tienen los personajes? ¿Cómo es el clima? Etc.

Con estas sencillas actividades podrás involucrar a los niños y despertar un interés genuino en la lectura de la Palabra. Y con el tiempo tendrás lectores apasionados con hábitos espirituales correctos.