Enseñando la palabra

Rich Harding

Charles Spurgeon, conocido como “El Príncipe de los Predicadores” solía decir que quien puede predicar la Palabra a un niño, puede hacerlo a cualquier otra persona. Los niños son el futuro y, por lo tanto, es muy importante predicarles la Palabra de manera efectiva y entretenida. De hecho, Jesús dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos” (Mateo 19:14).

 

A continuación, algunas sugerencias de cómo enseñarle a un niño la Palabra de Dios:

 

  1. Utiliza el baile
    Los niños aprenden de muchas maneras y una muy efectiva es el baile. Generación 12 Kids tiene una gran variedad de canciones a través de las cuales se puede acerca a los pequeños a la Palabra. Una buena idea es crear coreografías con pasos sencillos que tengan que ver con la canción y los niños puedan seguir.

 

  1. Sé breve y puntual
    Los niños no mantienen la atención por largos períodos de tiempo, así que los mensajes para ellos deben ser breves. Al enseñar un texto, prepara un mensaje puntual, con uno o dos puntos clave y utilizando un lenguaje sencillo. Si vas a utilizar ejemplos, utiliza experiencias de tu propia vida cuando tenías la edad de los niños que te están escuchando o situaciones con las que ellos puedan identificarse con facilidad.

 

  1. Realiza actividades manuales
    La realización de manualidades facilita el aprendizaje. Ten en cuenta que entre más pequeños sean los niños, las actividades deben ser más sencillas ya que sus habilidades están en desarrollo. Puedes realizar actividades de todo tipo, iniciando con dibujos relacionados con el tema a tratar hasta cosas más complejas.
    Una buena idea es hacer títeres a partir de hojas. Para hacerlo, toma una hoja blanca, dóblala por la mitad pegando solo los bordes de tal manera que el niño pueda introducir su mano en el medio. Decora la hoja con diferentes materiales de acuerdo al tema tratado.

 

  1. Utiliza el juego para afianzar conceptos
    El juego es una herramienta poderosa para afianzar lo que los niños han aprendido. Para esto, una buena idea es tomar juegos tradicionales y hacer pequeñas variaciones para ajustarlos a la temática del día. Por ejemplo, si quieres enseñar a guardar el corazón por encima de cualquier cosa, puedes utilizar un globo en forma de corazón, llenarlo de agua y jugar a lanzarlo de una persona a otra intentando evitar que caiga y se reviente.

 

No hay nadie que ame a los niños más que Jesús. Así, aun cuando la forma de presentar la Palabra es importante, siempre que se busque al Señor con un corazón humilde y devoto, Él mismo se encargará de acercarse a ellos. ¡Usted sólo debe ser un instrumento en Sus manos!