Familias del Reino (Parte 1)

Manuela Castellanos

La época de navidad es una gran oportunidad para expresar amor y gratitud a aquellos que están más cerca de nuestro corazón. Por eso, en este mes quiero poder hablar acerca de las familias del reino. Alguien dijo que la familia puede reflejar el cielo en la tierra –o todo lo contrario–, y tenemos la gran oportunidad de que nuestra familia refleje un poco lo que hay en el corazón de Dios con aquellas personas que todavía no lo conocen.  

Cuando Dios llamó a Abraham, no lo llamo a él solo, ¡lo llamó junto con toda su familia! (Sara y su futura descendencia). El Señor fue más allá, no solo dijo que él sería de bendición sino que en él todas las FAMILIAS de la tierra serían benditas (Génesis 12:2-3). Dios no solo mira individuos. Él anhela llamar y bendecir a familias enteras.

 

La familia nació en el corazón de Dios

Si queremos un fundamento sólido para levantar una familia en Dios, debemos siempre mirar en el espejo de la Palabra. Dios fue el que creó el matrimonio. Él fue quien pensó que no era bueno que el hombre estuviera solo y Él mismo hizo a Eva y lo trajo a Adán, allí se oficializó en ese hermoso jardín el primer matrimonio.  El ministerio de Jesús también le dio gran importancia al matrimonio, pues el primer milagro que Él hizo fue en una boda. Finalmente, la iglesia de Cristo está esperando a que Jesús vuelva y lleve a su novia para poder celebrar las bodas del Cordero. Si notamos, el matrimonio y la familia han estado siempre en el corazón de Dios. Es más, pienso que es lo que más refleja el carácter del Padre.

La Palabra nos muestra una familia del reino, una familia que representó a Dios acá en la tierra y logró cumplir el propósito. La Palabra debe ser siempre nuestro punto de enfoque, de desafío y modelo a seguir. No podemos pretender levantar una familia diferente si seguimos los pensamientos y comportamientos de personas que no tienen a Cristo en el corazón. Por eso quiero que este mes juntos podamos aprender de esta hermosa familia que encontramos en el primer capítulo de Lucas.

Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. (Lucas 1:5)

 

La familia está compuesta por el hombre de la casa, la mujer y los hijos. Cada semana aprenderemos un poco del rol que juega cada uno dentro de la familia. Hoy empezaremos mirando el rol de la cabeza de familia.

 

Rol del Hombre

SACERDOTE

Empezaremos mirando la vida de Zacarías. Primeramente sabemos que era un hombre que amaba a Dios y estaba completamente consagrado a Él. La Biblia dice que era sacerdote. El rol del sacerdote era interceder delante de Dios por el pueblo. Sacrificar un cordero y hacer ofrenda y sacrificios para la redención de las personas.

Esto nos da una gran enseñanza, y es la necesidad de que  se levanten hombres sacerdotes en la casa. ¡La mujer no cumple ese papel! Es el hombre quien debe proteger a su familia, debe presentarse delante de Dios y aplicar la sangre de Jesús por su familia. Dios creó al hombre para ser el líder espiritual y protector de su casa.

Recuerdo mi primer embarazo, Dios ha colocado en el corazón de mi esposo hacer un ayuno de 40 días en el último trimestre de cada embarazo. Para mí es una gran bendición contar con el apoyo espiritual de mi esposo, pues a través de este ayuno he visto como el ha guardado nuestras generaciones. Sin saberlo, la última semana de embarazo estuve muy enferma. En la semana 38 me tuvieron que hacer una cesárea de emergencia, pero tengo la certeza de que Dios guardó tanto la vida de mi hijo Noah como la mía, gracias a las oraciones e intercesiones de mi esposo.

            

 

Creo que todo esto también ha sido fruto a las enseñanzas de mi padre. Él ha estado muchas veces en el lugar secreto librando batallas espirituales por cada uno de sus hijos y yernos. Estamos eternamente agradecidos porque hoy vemos el fruto de nuestro hogar gracias a un sacerdote que asumió su papel desde el momento que se convirtió. Cuando la enfermedad quiso tocar mi cuerpo, mi padre se levantó a interceder por mi vida. ¡Dios escuchó su oración y me sanó de artritis juvenil! Hoy solo hay agradecimiento en mi corazón porque él entendió su papel principal dentro de su hogar!

El ejemplo de Job

La palabra nos habla de otro hombre que era intercesor de su hogar, su nombre era Job. Veamos lo que dice:

 

Job enviaba y santificaba [a sus hijos], y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

(Job 1:5)

 

PROFETA

Zacarías no solo era el sacerdote de su hogar, también era el profeta de su casa.

 

Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó (Lucas 1:67).

 

Qué importante es que los hombres entiendan que con sus palabras edifican o destruyen su hogar. Encontramos una hermosa descripción del recibimiento de Juan el Bautista en el día de su nacimiento. Miren lo que salió de los labios de Zacarías:

 

Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos (Lucas 1:76).

 

Así fue como Dios diseñó el funcionamiento de la familia, que el padre no solo intercediera por su hogar y generación, sino que de la misma manera marcara la naturaleza de sus hijos, creando una atmósfera de gloria con las mismas palabras y decretos de fe. ¿Qué significa profetizar? La profecía es dar los decretos divinos, pronunciar con nuestra boca los propósitos de Dios para nuestros hijos.

¡Es mi oración que Dios levante muchos sacerdotes en cada hogar para que veamos familias del reino llenar la tierra y sojuzgarla!