Cómo formar niños emocionalmente sanos desde la Palabra de Dios
“Con tono burlón, el rey le dijo:
—¡Ah sí, cómo no! ¡Y, por supuesto, su Dios los va a acompañar! ¿Acaso creen que voy a dejar que se lleven a sus niños? Pero no va a ser como ustedes quieran. Si realmente quieren adorar a su Dios, vayan solo los hombres.”
Éxodo 10:10-11 (TLA)
En el corazón de Dios están las generaciones. Desde los tiempos de Moisés vemos una necesidad profunda de convocar a los niños para que puedan adorarlo con libertad, y lo que vivimos hoy como cuerpo de Cristo es una batalla por las generaciones.
Dios desea levantar un pueblo que, desde pequeño, lo conozca. Sin embargo, tenemos un enemigo silencioso que se refleja en las emociones de nuestros niños. Según las cifras de la OMS, 1 de cada 7 adolescentes vive con un trastorno mental, y uno de los problemas emocionales más frecuentes entre los niños de 10 a 14 años es la ansiedad.
¿Qué pasa en el interior de nuestros niños? Están viviendo internamente todo aquello que su entorno les genera.
Como vemos en Éxodo 10:9-11, el propósito de Dios era llevar a Su pueblo a celebrar una fiesta en Su nombre. Él anhela inundar el corazón de nuestros hijos con gozo y fortalecerlos en medio de los desiertos de la vida.
Nuestros niños pueden ser transformados por el poder de la Palabra. Lo que sembremos en ellos será una semilla incorruptible que el espíritu de Faraón no podrá robar.
¿Cómo podemos hacerlo? Formando una generación fuerte en espíritu.
La Palabra nos enseña acerca de Juan el Bautista:
“El niño crecía y se hacía fuerte espiritualmente, y vivió en los desiertos hasta el día en que se dio a conocer a los israelitas.”
Lucas 1:80 (DHH)
La manera de ayudar a esta generación a superar los ataques que está atravesando es brindándoles herramientas que fortalezcan su espíritu, así como Dios lo hizo con el niño Juan. Ese pequeño que se convertiría en la voz que clama en el desierto: "Enderecen el camino del Señor", tal como lo anunció el profeta Isaías.
Nuestro pastor César nos ha enseñado cómo en el alma de una persona se encuentran la voluntad, la mente y las emociones. Si hoy los niños y adolescentes enfrentan ansiedad, depresión, soledad, aislamiento social, trastornos de conducta y otras dificultades emocionales, podemos entender que son ataques dirigidos a su alma.
Pero el espíritu está por encima del alma.
Si los rodeamos con la Palabra de Dios, les enseñamos a amarla, a orar con entendimiento y a hacer de Jesús su refugio, aunque atraviesen dificultades o enfrenten tormentas, permanecerán firmes y podrán cumplir el propósito de Dios para sus vidas.
Jesús nos habló en Juan 4:23 de que es el Padre quien busca verdaderos adoradores, de la misma manera como lo hacía en los tiempos de Moisés. Ellos se convertirán en adoradores en espíritu y en verdad. Dios desea una generación que comprenda las cosas del Espíritu, que lo conozca y lo adore en verdad. Esa verdad es Su Palabra, la misma que da vida al espíritu.
Según estudios recientes, en Londres existen más de 40 tradiciones religiosas y espirituales. Los niños están expuestos cada día a la influencia espiritual de estas prácticas. Estamos determinados a levantar una generación para Dios en esta ciudad, donde los más pequeños sepan que son importantes, que pertenecen a la familia de Dios y que Él tiene un gran propósito para sus vidas.
No solo Dios los está buscando; ellos también lo están buscando a Él. Como pastores, padres y líderes necesitamos brindarles herramientas que fortalezcan su espíritu, los llenen del amor de Dios y permitan acercarlos cada día más a Él.
Agradezco a Dios por nuestra amada iglesia MCI, el lugar donde aprendí todo lo que sé y que oro pueda bendecir también a esta nación.
Le doy gracias a Dios por Pequeños Héroes y por los pastores Rich y Manuela Harding, quienes fueron sensibles a la voz de Dios y respondieron al llamado de las generaciones.
También agradezco a todo el equipo que ha participado en la construcción de este material tan valioso que hoy, a más de 8.500 kilómetros de nuestra casa, MCI Bogotá, nos bendice y se ha convertido en una herramienta poderosa para levantar niños fuertes espiritualmente.
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Paola Giraldo es una apasionada por cuidar las generaciones. Formada en MCI Bogotá, oraba por levantar un hogar sacerdotal. Andrés, nacido en Londres con el mismo anhelo, fue inquietado por el Señor a mudarse a Bogotá en el 2011. Ahí, juntos lideraron por más de 12 años bajo los pastores Luis y Janeth Barrios. Se casaron en el 2015 y son padres de Sharon y Joel. Ahora pastorean MCI Londres, restaurando familias y levantando generaciones para Dios.