Una fe que se construye paso a paso
Dicen que los primeros 7 años de vida marcan el futuro de nuestros hijos. Eso nos hizo pensar en cuán intencionales deberíamos ser con ellos. Queríamos una familia que creara momentos buenos e inolvidables, recuerdos que ellos quisieran guardar para siempre.
Venimos de familias disfuncionales, por lo que nuestra imagen sobre los roles no era muy clara. El reto era: ¿cómo enseñarles a nuestros hijos a ver a Dios a través de nuestro papel como papás, si nosotros no tuvimos un ejemplo claro a seguir?
Sin embargo, ser padres era un rol que anhelábamos asumir, aunque no supiéramos cómo hacerlo. Siempre nos hemos preguntado cómo llegar al corazón de nuestros hijos, cómo formar en ellos un criterio propio para que puedan obedecer, no por obligación, sino por amor a Dios y a sí mismos.
Amy y Aarón son muy distintos.
Amy es una niña supremamente tierna, disciplinada y muy crítica. Eso nos ha llevado a enseñarle a reconocer el bienestar que produce hacer las cosas bien. Para ella, los límites son claros; aprende rápido y disfruta los retos mentales. Es súper competitiva… no sabemos a quién salió 😅.
Aarón, por otro lado, ha sido un explorador. Es más desafiante, se aburre fácilmente y, si algo no le interesa o no le representa un beneficio inmediato, simplemente dice: “me cansé, esto es muy aburrido”.
Con él hemos tenido que aprender a motivarlo a través del juego. Por ejemplo, ponerse la corbata del uniforme era un reto tremendo. Al principio lo regañábamos y lo apurábamos, pero eso solo lo frustraba más. Hasta que un día entendimos que podía ser divertido. Hoy la corbata es como una gran lengua que quiere comerse esos deliciosos cachetitos; para controlarla debe estar bien puesta en el cuello… o podría volverse muy pegajosa.
Cada niño es tan diferente. Tienen reacciones, pensamientos y formas de aprender únicas. Por eso su fe también debe construirse paso a paso.
A Aarón le encantan las historias bíblicas. Disfruta escuchar cómo los personajes superaron pruebas y permanecieron fieles a Dios. A veces sentimos que su mente es como un videojuego lleno de retos y desafíos. Con él hemos visto la bondad de Dios en todo. Y sí, como buen explorador, quiere experimentarlo todo… así que no es raro que salte de donde no debe o meta las manos donde no caben. Esto nos ha hecho crecer, no solo en paciencia 😅, sino en sabiduría para ayudarle a construir límites que lo mantengan seguro.
Amy, por el contrario, disfruta leer y estar tranquila. El devocional para princesas de Pequeños Héroes ha sido de gran ayuda para ella. Se levanta con su cuaderno, su Biblia y su devocional, y disfruta aprender de la Palabra. Es muy curiosa y pregunta todo… de verdad creemos que aprendió a hablar más rápido que a caminar. Ese proceso de “¿qué es eso?”, “¿por qué?”, “¿para qué sirve?”… aún no lo superamos.
En este tiempo, hemos pedido al Señor que nos enseñe a ejercer una autoridad en la que ellos puedan ver reflejado al Padre celestial: una autoridad amorosa, pero firme. Creemos que el equilibrio entre el amor y los límites es clave para formar una verdadera autoestima en nuestros hijos.
En el Salmo 40:8 dice:
“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”.
Esta palabra nos ha motivado a sembrar en ellos el amor hacia Dios y sus mandamientos, enseñándoles que la obediencia nace del amor, no de la obligación. Porque es así como también aprenderán a ver la santidad de una manera diferente.
Cada cosa que hacemos es importante. Cada momento es una oportunidad para afirmar su fe y recordarles que son únicos, valiosos y profundamente amados por Dios.
Biografía
Somos la familia Sandoval Centeno, una familia que ama a Dios, Jorge conoció al Señor desde niño a causa de la separación de sus padres, su mamá lo llevo a la iglesia, y lo consagro al Señor, como a la edad de 14 años se apartó por un tiempo, pero Dios lo trajo de vuelta, hoy Dios restauro su vida y le dio el honor de ser pastor y de ser el sacerdote de esta nueva familia.
Ivonne, creció en un hogar un poco difícil, con un papá muy violento, a sus 15 años el Señor la llamo a la iglesia, allí conoció a Dios como su padre. A partir de ese momento se enamoró del Señor quien le dio la oportunidad de servir en su casa como pastora. Juntos se conocieron en la iglesia, se casaron y tuvieron a una niña llamada Amy (amada por todos) y un niño llamado Aarón (fortaleza que viene de Dios).
Ahora los 4 somos muy felices sirviendo a Dios y disfrutando con alegría de sus bendiciones.